Hace poco le devolví un bajo a Andrés después de un trabajo profundo en el diapasón… y de paso metimos mano en algunas mods de electrónica. Cuando lo vino a buscar, me tiró una de esas preguntas que parecen simples, pero abren un mundo:
“Che David… me pedí una Strat nueva. ¿Hace falta hacerle service si es nueva?”
Y la respuesta corta sería: muchas veces, sí.
Pero la respuesta útil es esta: depende de por todo lo que pasó ese instrumento antes de llegar a tus manos… y de cómo querés que se sienta cuando lo tocás.
Imaginá el recorrido típico:
sale de una fábrica en un clima X
pasa a depósitos (a veces sin control ambiental fino)
viaja (barco o avión)
aduana / distribución
local / depósito / exhibición
y recién ahí llega a vos
En todo ese proceso hay dos cosas que no perdonan: la madera y el ajuste fino.
En una fábrica que produce miles de instrumentos, es imposible que alguien dedique el tiempo de un luthier a ajustar minuciosamente cada parámetro.
No lo digo como crítica: es una realidad industrial.
Muchas marcas dejan ciertos valores dentro de tolerancias “seguras” para que el instrumento no falle en control de calidad y llegue tocable a la mayor cantidad de personas posible.
¿El problema? Que “tocable” no siempre significa cómodo, estable o en tu punto ideal.
Acá es donde se empieza a mover todo: mástil, diapasón, trastes, cejuela, tensión del alma, asentamiento de maderas.
Suele ser mucho tiempo en tránsito. Y aunque el instrumento venga embalado, hay variaciones térmicas, ambientes húmedos, y semanas de exposición a cambios que pueden afectar el ajuste.
La bodega normalmente va presurizada, pero el punto clave es otro: humedad muy baja, cambios de temperatura en carga/descarga y manipulación. No hace falta que sea “un infierno polar” para que un instrumento llegue distinto a como salió.
Si querés profundizar en este tema, acá va el enlace a tu post de temperatura y humedad
Factor 3: la tienda (o el depósito) no siempre hace puesta a punto real
Hay casas de música que lo hacen impecable. Y hay otras donde el criterio es: “que no esté rayado, que suene… listo”.
Y ojo: tampoco es fácil tener un showroom con ambiente controlado y tiempo para revisar instrumento por instrumento.
Resultado: podés comprar algo nuevo… que viene correcto, pero no optimizado.
Factor 4: “está nuevo” no significa “está como vos lo querés”
Este es el punto que más me importa.
El set up es personal. Tan personal como el ataque con el que tocás, tu dinámica, el calibre de cuerdas, el estilo, la afinación, si usás o no vibrato/tremolo, etc.
Entonces pasa lo típico:
lo enchufás y al principio estás en modo luna de miel
a los días empezás a notar cosas:
“la acción está más alta de lo que quiero”
“me trastea justo donde no me tiene que trastear”
“se me va la afinación”
“se siente duro”
“no entona fino en ciertos trastes”
Y no: no es que tu instrumento “vino malo”. Muchas veces es simplemente que todavía no está en TU punto.
Factor 5: el período de asentamiento (los primeros meses importan)
Hay instrumentos que se acomodan rápido y otros que tardan. Depende del clima, del uso, de cuán estable es el ambiente y de la propia madera.
Pero como regla práctica: los primeros meses son clave. Es el momento en que el instrumento termina de “adaptarse” a tu vida real: tu casa, tu sala, tu manera de tocar y tu rutina.
Por eso, incluso en instrumentos nuevos, un service inicial (o un ajuste fino) suele ahorrar tiempo, frustración y “parches”.
Y no: no es que tu instrumento “vino malo”. Muchas veces es simplemente que todavía no está en TU punto.
Entonces… ¿cuándo sí conviene hacer un service a un instrumento nuevo?
Te dejo una guía simple. Si te pasa una o varias:
no mantiene afinación como debería
sentís la acción incómoda (muy alta o demasiado baja con trasteos)
trastea en zonas puntuales
la entonación no te cierra
la cejuela “trabaja mal” (ruidos al afinar, tironeos, cuerdas que se traban)
sentís el instrumento áspero, duro o “inestable” con los días
Ahí, un service bien hecho no es un lujo: es poner el instrumento en su mejor versión.
Si querés aprender a entender estos ajustes (y no depender siempre de alguien), en mi curso de Calibración y Mantenimiento te muestro el proceso paso a paso, con criterio y sin vueltas
Y si preferís que lo vea yo en el taller, o querés consultarme tu caso puntual, escribime desde acá.
¡Abrazo!
Suele venir con un seteo funcional y dentro de tolerancias, pero no necesariamente optimizado para tu forma de tocar ni para el clima donde va a vivir.
Con cambios de humedad/temperatura y el asentamiento normal, pueden variar la curvatura del mástil, la acción, la sensación al tacto y la estabilidad de afinación.
Si aparece incomodidad real (acción, trasteos, afinación/entonación) o inestabilidad en pocos días/semanas, conviene una revisión. A veces es un ajuste simple, otras requiere una puesta a punto más completa.
Idealmente, después de que el instrumento estuvo unos días en tu ambiente (para que se “acomode”). Y si el instrumento viajó mucho o llegó con señales claras, cuanto antes mejor.
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